¿Qué trámites se deben llevar a cabo en la creación de un negocio?

La fundación de una empresa requiere una serie de trámites administrativos que no deben pasarse por alto. En el siguiente artículo explicamos a grandes rasgos los pasos necesarios en la constitución de una empresa. De todos modos, recomendamos la contratación de un asesor mercantil para contar con una mayor seguridad jurídica y tomar las decisiones más adecuadas para su negocio.

 

Según la forma jurídica elegida

Lo primero que debemos decidir es la forma jurídica que queremos constituir. Hay unas 20 formas jurídicas diferentes y según la elegida, deberemos presentar unos trámites administrativos u otros. A continuación explicamos las actuaciones que deben realizarse en los principales tipos:

Autónomo

Es la forma más sencilla de constituir una forma jurídica ya que no tiene la obligación de realizar ningún trámite de constitución como tal. No obstante, se recomienda la inscripción en el Registro Mercantil de la Provincia, especialmente para autónomos casados.

Emprendedor de Responsabilidad Limitada:

Debe realizar una acta notarial, pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados en Hacienda. También debe inscribirse en el Registro Mercantil de la Provincia.

Comunidad de Bienes:

En primer lugar, se debe firmar un contrato privado donde se detallen las aportaciones y participación de cada comunero, que deben darse de alta en el Censo de empresarios. Seguidamente, se debe solicitar el NIF y la firma de la escritura pública. Finalmente, pagar el impuesto sobre transmisiones patrimoniales.

Sociedad Civil:

Es obligatorio firmar un contrato privado, en el se detalle la naturaleza de las aportaciones de cada socio, solicitar el número de identificación fiscal. También redactar y firmar una escritura pública y pagar del impuesto de transmisiones patrimoniales.

Sociedad Colectiva:

Se debe certificar que no existe una empresa con el mismo nombre (en el Registro Mercantil), obtener el número de identificación fiscal y la escritura pública. También se debe pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales e inscribirse en el Registro Mercantil de la Provincia.

Sociedad de Responsabilidad Limitada:

Obtención de la certificación negativa del nombre de la sociedad, el número de identificación fiscal y la firma notarial de la escritura pública en la que los socios asumen la totalidad de las participaciones sociales. Finalmente, es necesaria la inscripción en el Registro Mercantil de la Provincia y el pago del impuesto de transmisiones patrimoniales.

Sociedad Limitada Nueva Empresa:

Se deben realizar los trámites para obtener la denominación social de la Nueva Empresa, obtener el NIF y una escritura pública firmado por notario. También se debe inscribir la empresa en el Registro Mercantil de la empresa y pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales.

Sociedad Anónima:

Es necesaria la obtención del certificado negativo del nombre de la sociedad, obtención del NIF y la escritura pública, otorgada por todos los socios fundadores y firmada por notario. Por supuesto, también se debe inscribir la empresa en el Registro Mercantil Provincial y pagar el impuesto sobre transmisiones.

Sociedad Cooperativa:

Primeramente se debe obtener la certificación negativa del nombre de la cooperativa en el Registro de Sociedades, para descartar que ninguna otra empresa lleva ya dicho nombre. A continuación, se debe solicitar el NIF en la Agencia Tributaria y la escritura de constitución de la sociedad mediante firma notarial. Finalmente se debe pagar el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados en la Consejería de Hacienda e inscribir la cooperativa en el Registro de Sociedades Cooperativas.

Sociedad Profesional:

Se necesita obtener la certificación del nombre negativa, solicitar el número de identificación fiscal y una escritura pública firmado por notario. También se debe pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales e inscribir la empresa en el Registro Mercantil Provincial. Sin olvidarnos de la inscripción en el Registro de Sociedades Profesionales del Colegio Profesional que corresponda según la actividad.

Sociedad Agraria de Transformación:

Es necesario la certificación negativa del nombre, así como que todos los socios firmen un contrato privado de constitución y Estatutos sociales. Seguidamente se debe obtener el NIF, una escritura pública y pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales. También es necesario el Registro de las SAT en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Entidades de Capital-Riesgo:

Después de obtener la certificación negativa del nombre en el Registro Mercantil Central, se debe solicitar la autorización previa administrativa de la CNMV. También es necesario obtener un NIF, la firma notarial de una escritura pública y pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales. Finalmente se debe inscribir la empresa en el registro mercantil y en la CNMV en el Registro Administrativo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

 

Según la actividad de la empresa

Dependiendo de la razón social o actividad de la empresa que se pretende constituir se necesitarán algunas licencias y permisos, pues no es lo mismo abrir una restaurante que un laboratorio químico o un salón de estética. Para conocer las licencias y permisos requeridos, se debe ver en detalle los requerimientos de cada actividad económica.

La autorización de apertura es el documento necesario par todas las actividades clasificadas, sanitarias, industriales, de instalación y mantenimiento, entre otras, que garantiza que se cumplen con unos estándares mínimos de calidad.

Además, la empresa debe presentar una comunicación de apertura al ayuntamiento del municipio donde se quiera establecer (ver excepciones). También se deberá solicitar una licencia comercial a la Comunidad Autónoma y, si fuera necesaria la realización de obras, la correspondiente licencia de obras.

El conjunto de trámites administrativos, licencias y permisos que una empresa necesita antes de constituirse son complejos y en muchas ocasiones pueden convertirse en un quebradero de cabeza. Lo más efectivo e inteligente es contar con un asesor mercantil que acompañe al empresario o empresarios en este proceso y aconseje de las mejores decisiones para favorecer a la empresa y evitar futuros contratiempos.